POR: BILLY QUIJADA DUARTE
La caña de azúcar es un cultivo que se introdujo en el mestizaje culinario durante la época de la conquista española en América, con la caña llegaron también los trapiches y el proceso de la molienda así como sus productos.
La caña de azúcar es un cultivo de tierras cálidas; en Guatemala se produce la mayor cantidad en la región sur del país, donde se ubican las industrias azucareras; mientras que en la región oriental se ha cultivado artesanalmente para la elaboración de la panela, especialmente en el municipio de Quezaltepeque, Chiquimula, lugar conocido como “Tierra de la cachaza”.
La caña de azúcar tiene un período vegetativo de aproximadamente año y medio, para iniciar su proceso de convertirse en panela. El sitio de trabajo se conoce como la molienda donde está el trapiche, los peroles o planas, el horno y otras herramientas.
Con el tiempo los molinos han cambiado, el antiguo era manual y se le llamaba trapiche, el cual inicialmente era impulsado por dos hombres y posteriormente se utilizaron bueyes. Actualmente se utilizan las máquinas de moler caña que son movidas por un motor de diesel.
Luego de la extracción del jugo de la caña de azúcar, este se traslada a través de una tubería hacia una pileta y luego hacia las planas o peroles donde se hornea hasta convertirse en miel.
Cuando está en punto, se traslada a otra pileta y se bate con paletas de madera hasta que alcanza la consistencia necesaria para vaciarse en los moldes, donde se deja enfriar, se pulen los bordes y se sacan para su empaque. Con la miel de la caña de azúcar también se elaboran otros productos como los batidos y las melcochas.
Desde el punto de vista humano, la producción de panela es un trabajo agotador, ya que los trabajadores deben resistir mucho tiempo bajo temperaturas altas y las jornadas de trabajo son largas, iniciando en horas de la madrugada.
En este proceso de molienda, todas las partes de la caña son aprovechadas: la caña en sí para la producción de panela, el bagazo como combustible para los hornos y las hojas como alimento para ganado.
La caña de azúcar es un cultivo de tierras cálidas; en Guatemala se produce la mayor cantidad en la región sur del país, donde se ubican las industrias azucareras; mientras que en la región oriental se ha cultivado artesanalmente para la elaboración de la panela, especialmente en el municipio de Quezaltepeque, Chiquimula, lugar conocido como “Tierra de la cachaza”.
La caña de azúcar tiene un período vegetativo de aproximadamente año y medio, para iniciar su proceso de convertirse en panela. El sitio de trabajo se conoce como la molienda donde está el trapiche, los peroles o planas, el horno y otras herramientas.
Con el tiempo los molinos han cambiado, el antiguo era manual y se le llamaba trapiche, el cual inicialmente era impulsado por dos hombres y posteriormente se utilizaron bueyes. Actualmente se utilizan las máquinas de moler caña que son movidas por un motor de diesel.
Luego de la extracción del jugo de la caña de azúcar, este se traslada a través de una tubería hacia una pileta y luego hacia las planas o peroles donde se hornea hasta convertirse en miel.
Cuando está en punto, se traslada a otra pileta y se bate con paletas de madera hasta que alcanza la consistencia necesaria para vaciarse en los moldes, donde se deja enfriar, se pulen los bordes y se sacan para su empaque. Con la miel de la caña de azúcar también se elaboran otros productos como los batidos y las melcochas.
Desde el punto de vista humano, la producción de panela es un trabajo agotador, ya que los trabajadores deben resistir mucho tiempo bajo temperaturas altas y las jornadas de trabajo son largas, iniciando en horas de la madrugada.
En este proceso de molienda, todas las partes de la caña son aprovechadas: la caña en sí para la producción de panela, el bagazo como combustible para los hornos y las hojas como alimento para ganado.

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